Perdóname por llegar impuntual a tu playa y sin saber que decir. La maldita arena se me mete en los zapatos y me confunde aún más. El embriagador aroma de tu cuerpo se me adentra en las fosas nasales y me embota los sentidos, y me desorienta de más. Además no puedo despreciar el sonido de tu risa, que cosquillea mis tímpanos y adormece mi conciencia, y me aturde sin más. Tampoco puedo escapar a tu mirada, que me ancla en la miel de tus ojos volviéndome a desconcertar. Y si me acarician tus manos, ya no puedo hacer nada más...
Y vuelvo a pedirte que me perdones por llegar tarde, por no saber si quiera musitar ese te quiero que tanto necesitamos oír...
sábado, 7 de febrero de 2015
jueves, 29 de enero de 2015
ERROR 404: BRAIN NOT FOUND.
Y te adentras en esta habitación, llena de objetos inútiles. Mientras te tropiezas con la caja de los recuerdos, la estantería de los miedos se te viene encima con deseos de hundirte una vez más. Sigues avanzando, y como cada vez ocurre enganchas tu dedo meñique con el enorme trono de las dudas. Lleno de polvo, como siempre, haciéndote sentir que te ahogas y que no puedes más. Las telarañas de los complejos se han ido enredando en tu pelo desde el primer momento en el que entraste en la estancia, y sientes tu cabeza enmarañada. Y entre tanto chisme no queda espacio para nada más; los portafotos de la ilusión están quebrados por las cuatro esquinas, escondidos bajo el armario de las preocupaciones y olvidados junto con aquel macetero donde plantaste un día las flores de la esperanza. Las ofrendas de amor ni siquiera recuerdas donde las guardaste, tal vez están en ese rincón oscuro junto con aquel baúl sin fondo lleno de promesas de los "amigos", o tal vez están ocultas tras aquellas cortinas del desengaño. O quizás entre tanto miedo y complejos se te olvidó guardar algo mucho más importante en aquella habitación...
Muy pocos metros cuadrados para tanta mierda...
jueves, 15 de enero de 2015
Más que ayer, pero menos que mañana.
Ay vida mía, qué feliz sería si quisieras bailar conmigo. Qué feliz me harías el día en que quisieras danzar conmigo en el teatro de la vida, y perdernos entre las estrellas, marearnos entre las constelaciones mientras escribimos nuestro nombres entre sus renglones.
Así que ven aquí, inundemos la estancia con nuestra magia, y que las manecillas del reloj se enreden con la pasión, y no avancen. Y que el tiempo se quede ahí, atrapado junto a nosotros.
Y ahora, quédate aquí y no te vayas...
Porque te necesito. Porque elegimos mayo para empezarlo todo, y febrero para rebobinar. Porque sabes más de lo que quiero, y entre suspiros me maldigo por aquella primera vez en la que te adentraste bajo mi piel, para no escapar, para desgarrarme por dentro cada vez que te vas. Porque he medido los momentos en que te pienso con cucharillas de café, y creo que hasta un cafeinómano se hartaría. Porque me acostumbré a ti, y te quiero a ti conmigo y a mí contigo.
Así que ven aquí, inundemos la estancia con nuestra magia, y que las manecillas del reloj se enreden con la pasión, y no avancen. Y que el tiempo se quede ahí, atrapado junto a nosotros.
Y ahora, quédate aquí y no te vayas...
Porque te necesito. Porque elegimos mayo para empezarlo todo, y febrero para rebobinar. Porque sabes más de lo que quiero, y entre suspiros me maldigo por aquella primera vez en la que te adentraste bajo mi piel, para no escapar, para desgarrarme por dentro cada vez que te vas. Porque he medido los momentos en que te pienso con cucharillas de café, y creo que hasta un cafeinómano se hartaría. Porque me acostumbré a ti, y te quiero a ti conmigo y a mí contigo.
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