viernes, 8 de mayo de 2015

Escucha mi historia IV

El frío es una excusa para abrazarte más...
- Efecto pasillo.

  Y dime tú como callo este sentimiento, cuéntame que puedo hacer para no oírlo. Sé sincero y enséñame a perdonar, que no te dé miedo a fallar. Déjame adentrarme en ti, para no salir... Aquí fuera ya no hace demasiado frío, pero sigo necesitando esos brazos en los que arroparme.
  Recuérdame con palabras bonitas que puedo contar contigo, y que cuando el tiempo me ahogue tú estarás ahí para manejar las manecillas del reloj a mi antojo. Haz que me pierda entre tus suaves caricias. Quédate a mi lado, y no te marches jamás...


sábado, 7 de febrero de 2015

No me basta...

  Perdóname por llegar impuntual a tu playa y sin saber que decir. La maldita arena se me mete en los zapatos y me confunde aún más. El embriagador aroma de tu cuerpo se me adentra en las fosas nasales y me embota los sentidos, y me desorienta de más. Además no puedo despreciar el sonido de tu risa, que cosquillea mis tímpanos y adormece mi conciencia, y me aturde sin más. Tampoco puedo escapar a tu mirada, que me ancla en la miel de tus ojos volviéndome a desconcertar. Y si me acarician tus manos, ya no puedo hacer nada más...
  Y vuelvo a pedirte que me perdones por llegar tarde, por no saber si quiera musitar ese te quiero que tanto necesitamos oír...

jueves, 29 de enero de 2015

ERROR 404: BRAIN NOT FOUND.

  Y te adentras en esta habitación, llena de objetos inútiles. Mientras te tropiezas con la caja de los recuerdos, la estantería de los miedos se te viene encima con deseos de hundirte una vez más. Sigues avanzando, y como cada vez ocurre enganchas tu dedo meñique con el enorme trono de las dudas. Lleno de polvo, como siempre, haciéndote sentir que te ahogas y que no puedes más. Las telarañas de los complejos se han ido enredando en tu pelo desde el primer momento en el que entraste en la estancia, y sientes tu cabeza enmarañada. Y entre tanto chisme no queda espacio para nada más; los portafotos de la ilusión están quebrados por las cuatro esquinas, escondidos bajo el armario de las preocupaciones y olvidados junto con aquel macetero donde plantaste un día las flores de la esperanza. Las ofrendas de amor ni siquiera recuerdas donde las guardaste, tal vez están en ese rincón oscuro junto con aquel baúl sin fondo lleno de promesas de los "amigos", o tal vez están ocultas tras aquellas cortinas del desengaño. O quizás entre tanto miedo y complejos se te olvidó guardar algo mucho más importante en aquella habitación...
  Muy pocos metros cuadrados para tanta mierda...